La fiesta de comer cebollinos

Cuando hablamos de fiestas tradicionales de cualquier parte del mundo nos encontramos con cosas verdaderamente locas que no nos podemos imaginas como se originaron ni como se han convertido en tradición. Cosas como aventar cabras, ciertos bailes o celebraciones con pasos muy específicos y nada lógicos abundan en el mundo, luego hay otras tradiciones que aunque suenen un poco raras si tienen más sentido, como lo es la tradición catalana de la Calçotada.

Esta fiesta se puede resumir de una forma sencilla: comer calçots. Y antes de que te lo preguntes. Los calçots son una especie de cebollino autóctono de Cataluña y la fiesta se da simplemente como celebración de la cosecha de este vegetal. La gente se reúne, sacan los calçots y tradicionalmente son cocinados a la parrilla hasta que queden carbonizados por fuera. Luego son servidos en periódicos o tejas de barro y están listos para ser comidos mientras en las parrillas se cocinan otros platos que serán comidos luego de los calçots.

Para comer los vegetales solo hay que quitar la capa exterior que está carbonizada y te comes el centro que ya debe estar cremoso. Para acompañar los calçots se suele usar una salsa a base de ajos asados y crudos, tomates asados, almendras y avellanas tostadas y molidas, pan tostado mojado en vinagre, ñora, aceite de oliva y sal, todo molido hasta obtener una salsa parecida al romesco.

Si estás por esos lados entre finales de invierno e inicios de primavera ponte un babero para tratar de no mancharte y comparte la calçotada.